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viernes, 20 de octubre de 2017

10.1 (D) Apuntes de Octubre

Octubre es un gran mes para recordar las grandes hazañas deportivas. Béisbol en las últimas instancias, básquetbol iniciando, NFL tomando vuelo y futbol mundial en plena temporada. Los Doyers de Los Ángeles llegaron a la Serie Final del MLB después de 29 años y solo queda la duda de saber si sus rivales serán de la hermana república de Cuerva York o el no tan mediático Jiuston (beisbolísticamente hablando). En lo que se define el oponente de los azules que se presentará el próximo martes en Dodgertown, hago un breve ejercicio de memoria de algunas series finales memorables, ejemplos de grandes luchas por campeonatos, a veces con agradables sorpresas y en otras ganando los mismos de siempre... a fin de cuentas es solo un juego.


1989 Oakland 4-0 SF Giants. No recuerdo mucho las hazañas de Hershiser en ‘88 domando a los de Oakland, pero al siguiente año me queda más clara la memoria de cómo regresaron esos Atléticos buscando quién se las pagara y barrieron a los SF Giants (que regresaban a la serie final después de tres décadas de ausencia). La “Serie de la Bahía” tuvo antes de su tercer juego un fuerte terremoto que aplazó los juegos 3 y 4, recordándonos que cuando ocurren estas situaciones, el deporte pasa a segundo término.

1998  NY Yankees 4-0 San Diego. Los eternos Yankees iniciaron el primero de tres títulos seguidos barriendo a los sorprendentes Padres en el año que todo San Diego soñaba con tocar la gloria de un campeonato para simplemente caer en la realidad de conformarse con ser invitados a la fiesta particular de los bombarderos del Bronx. Conteos de bolas y strikes dudosos, jonrones oportunos y Mariano Rivera sacando los ceros cuando se necesitaba fueron suficientes para consolidar el segundo de cuatro campeonatos de los Yankees en el último lustro del siglo XX.

1993 Toronto 4-2 Filadelfia. La segunda de las dos únicas “series mundiales” de la MLB enfrentó a Toronto vs Filadelfia donde el entonces Sky Dome fue testigo de aquel tablazo de Joe Carter en la novena entrada para dejar tendidos a Mitch Williams y los Phillies para ganar la serie, siendo la última vez que hubo presencia canadiense significativa en los playoffs. Después vino la huelga, desaparecieron los Expos y estos Blue Jays se dedicaron a vivir de sus rentas de ese memorable bicampeonato del ‘92 y ‘93.

2004  Boston 4-0 San Luis. Los Red Sox vencieron sus maldiciones y regresaron del más allá, literalmente, siendo realmente lo espectacular el ALCS del cual lo relevante es que podemos decir que vimos a un equipo levantarse de un 0-3 y no contra cualquiera, sino ante sus acérrimos rivales (NY Yankees). Antes de esa temporada siempre se recurría a la estadística “nunca ha habido regresos de 3-0 en contra” pero llegó el Boston y reescribió la historia. Después de tal proeza, la final final ante los Cardenales fue mero trámite.

2002 Anaheim 4-3 SF Giants. Otro adorable perdedor que le echaba los kilos, que hasta películas tenía donde ahí sí ganaba con ayuda divina, fue el que irónicamente obtuvo su primer campeonato con un mánager identificado como “leyenda Dodger”: Los Anaheim Angels (los “angelitos” dijera Toño de Valdés). Los vecinos de Mickey Mouse tuvieron que llegar hasta el juego siete para derrotar a Bonds y compañía, en una batalla de comodínes donde al final el estilo de los dirigidos por Scioscia logró que el título se quedara en SoCal frustrando otro intento de los Gigantes por ganar un campeonato desde que se mudaron a la costa oeste.

2001  Arizona 4-3 NY Yankees. Los Diamondbacks vencieron a los Yankees en el más improbable séptimo juego del nuevo siglo: Victorias holgadas en Phoenix, derrotas dramáticas en el Bronx, otra paliza en juego 6 para empatar y un relevo de lujo con Randy Johnson para concluir lo iniciado por Curt Schilling en el partido definitivo donde el gran Mariano Rivera demostró que también es humano al conceder un sencillo a Luis Gonzalez para empujar la carrera del campeonato luego de un cierre de partido donde los espíritus de Ruth y Dimaggio parecían apoderarse del Bank One Ballpark y congelar el desierto. Sin embargo, los D’Backs supieron resolver el enigma para vencer el peso histórico de sus oponentes en la primer serie final que se extendió hasta el mes de noviembre.

2016 Chicago Cubs 4-3 Cleveland. Los Cubs rompieron la racha más larga de la historia sin campeonatos para escenificar la redención de las huestes del Wrigley Field, ese campo de los sueños de los hasta entonces adorables y salados perdedores que remontaron un 1-3 ante los Indios (clásicos perdedores del joven circuito) para darle alegría a varias generaciones (incluyendo millones en el más allá) y hacer historia en la época del face y el twitter. Si ya habíamos visto al Boston y al White Sox campeones en la primer década del siglo XXI, la segunda década agregó más historia con los SF Giants (que ganaban en años pares: 2010, 2012, 2014) hasta que  los Cubs dijeron en la serie divisional de 2016: “Excuse us: History in the making”.

#ThisTeam  El equipo de Los Ángeles en 2017 parece estar en camino a llevarse todos los honores, y por la Liga Americana habrá un histórico de siempre (NY Yankees y toda su mística y tradición ganadora) o un histórico nuevo (Astros sería el primero en llegar a la final habiendo jugado por las dos ligas). El cierre de octubre será intenso y quizá en unos 5 o 10 años veremos si el clásico de otoño de 2017 es anécdota, estadística o historia pura.

martes, 10 de septiembre de 2013

8.13 (D) Un lunes cualquiera...

09-09 indica el calendario... recuerdo hace cuatro años cómo la fecha marcaba un triple 09 y me encontraba camino al Coloso de Santa Úrsula para atestiguar un "Selección Mexicana 1-0 Selección Hondureña" junto a 99,999 fanáticos de otra época (y quizá otra dimensión) cuando se aproximaba Sudáfrica 2010. Si aquella vez se sufrió, no se compara a este 2013 donde con el Jesús en la boca y el Vucetich en la mente, todos estamos sacando cuentas para ver si mañana la última versión de la selección mexicana sale viva de Columbus (Ohio), después de que el viernes pasado un irregular equipo hondureño le propiciara al "tri" su segundo "aztecazo" de la historia. Procuro no mencionar los nombres de los países porque, como Enrique Krauze twitteó: "el honor nacional no depende del futbol". Ni el viernes, ni mañana ni nunca... recordemos que al final del día es solamente un juego.

Pero hoy no hay estadio Azteca ni la aventura es parte de unas vacaciones por la Ciudad de los Palacios. Este día que inició en un Mexicali pasado por agua (según la "memiza" de las redes sociales) y que continuó con una importante actividad en Valle de las Palmas, concluye en la vecina San Diego, con el objetivo de presenciar un ritual propio de la cultura norteamericana, tradición quizá venida a menos por el protagonismo actual del "sunday night football" pero no importa, el ánimo está intacto para emprender el camino hacia el vetusto "Q", y ser esta noche parte de la "Nación Charger" en busca de una señal que permita nuevamente soñar con la posibilidad de que el equipo de casa regrese al "juego grande" de la NFL.
El "trolley" surca los suburbios cual bala de plata (aún sin alcanzar los niveles apoteósicos de trenes saturados que normalmente anteceden un juego importante en la ciudad). Salvo por el ocasional aficionado que cruza desde Tijuana, los pasajeros de este tren del sur no darían un cacahuate por saber cómo le va a los "Chargers" esta noche: esta gente quizá tiene cosas más importantes en qué pensar al llegar a casa y, si acaso, se enterará de cómo terminó el "Monday Night" en alguna rápida consulta a "SportsCenter".
Lo que es la vida: por primera vez después de casi doce años de viajar en "trolley", nos ha tocado revisión de boleto a bordo, una posible señal de que no es un lunes cualquiera. Mientras se establece el dominio de la oscuridad natural de una noche sandieguina, en el horizonte las grúas y estructuras del astillero me permiten recordar importantes episodios vividos en esta noble ciudad sin los cuales sería muy difícil explicar el presente que hoy vivo.

Pero esta noche es de "Chargers vs Texans", y la casa está casi llena, siendo curiosamente el "Qualcomm" un estadio representativo de un capítulo casi cerrado de la arquitectura deportiva de la segunda mitad del siglo XX: inmensas moles de concreto dominando una vasta plancha de asfalto, donde miles de automóviles dan vida por unas cuantas horas al monstruo de 71 mil gargantas.

Pero es futbol americano de lunes por la noche: Un inicio prometedor de 14-7 se consolida en un claro 21-7 al medio tiempo para los otrora "San Diego superChargers". No obstante, al avanzar el juego, se presiente un disturbio en la vibra local, y de repente caigo en cuenta de que si hubo "aztecazo" en viernes, y si las chivas dejaron ir 3 goles de ventaja en sábado, la noche de lunes no está exenta de convertirse en una pesadilla para el equipo de casa en la segunda mitad: No sirvió un touchdown tempranero en el tercer cuarto, pues a partir de ahí, el dominio de los Texans se tradujo en 24 puntos sin respuesta incluyendo un regreso de intercepción contra Philip Rivers y un engaño en jugada de despeje que demostró que los visitantes estaban más concentrados en buscar la victoria.

San Diego dejó ir 21 puntos de ventaja en menos de 30 minutos y ni los animados bailes de un enmascarado "Chargey Mysterio" en la sección 58, o el ruido ensordecedor del resto de la fanaticada del trueno en cada jugada defensiva pudieron descarrilar el fino ataque de Schaub, Foster y Johnson.
Los 59,522 espectadores, con un alto porcentaje de "houstonianos" en la sección de campo, presenciaron la debacle de los "bolts", quienes demostraron una vez más que están todavía lejos de la élite de la NFL. Ni siquiera "El Conjuro" asustó tanto a los locales como cada vez que Andre Johnson recibía el ovoide.

La gente desilusionada se retiró temprano al ver cómo Houston consumía el tiempo para preparar un gol de campo sobre la hora y ganar 31-28 rompiendo el corazón de al menos 40 mil charger fans en el graderío del viejo campo Jack Murphy.
Solo puedo agregar que, como el regreso de Mission Valley a "Valley of the Palms" en una fresca madrugada de septiembre, la NFL 2013 para los aficionados de los Chargers será una muy larga temporada.

lunes, 27 de mayo de 2013

8.4 (D) Amarillo y Azul

A mis amigos americanistas y cruzazulinos, 
de parte de un humilde chiva cuyo equipo no llegó ni a la liguilla.


Uno puede pensar que la historia cambia y que las maldiciones tienen qué terminar algún día. Sin embargo, hay veces que no sólo hay que "echarle ganas", como tampoco el ser muy "talentoso" o "calculador" serán garantía para obtener los triunfos. Tal vez el secreto esté en el equilibrio, o definitivamente es mera suerte, pero eso ya es de cada quien decidirlo.

Este fin de semana en el mundo del futbol se apreciaron dos contrastes de lo que significa jugar por un campeonato: desde la mismísima catedral del futbol europeo hasta el recinto más sagrado del balompié latinoamericano, queda una lección importante, no solo a nivel deportivo sino un mensaje de que, en el futbol, como en muchos aspectos de la vida, la victoria la obtienen los que más hacen por ella.

En el mítico Wembley como escenario inmejorable, la tarde del sábado 25 de mayo de 2013 el mundo se rindió ante la exhibición de dos equipos alemanes que, en el marco de la final de la UEFA Champions League, de alguna manera, simbólicamente nos anunciaron que en el próximo Mundial de 2014 por primera vez quizá "América ya no sea para los americanos" [a menos que un tal Messi opine lo contrario].

Un partido brillante en donde apareció un Borussia Dortmund que apostó con todo desde el inicio en 25 minutos frenéticos que desafortunadamente no le dieron rédito para su causa y, en consecuencia, revolucionaron a un Bayern Munich que apostó a su grandeza para darse el lujo de "entrar tarde" al cotejo y eventualmente avasallar al oponente para obtener la victoria que se le había negado un año antes en su propio Allianz Arena.

Y como guión de película fantástica, en una acción de justicia poética, el héroe improbable fue Robben, el holandés errante, quien en un agónico gol antes de la prórroga logró sacudirse años de maldiciones y fantasmas causados por no saber definir en el partido grande. Una final de élite con un campeón de antología y un subcampeón que merece todo el respeto de la afición (porque hasta para perder "hay que morirse de algo").

Acto seguido, en el coloso de Santa Úrsula, en la noche de un domingo que parecía terminar con una sequía de casi 16 años y precisamente en el recinto donde la Máquina Celeste de la Cruz Azul vivió su época de mayor grandeza en la década de los 70's, la lección brindada el dia previo por los titanes de la Bundesliga no fue seguida al pie de la letra por el equipo que llevaba la ventaja en el marcador global y, en un libreto proveniente de la más cruel de las tragedias griegas, la ilusión de la nación azul al final fue sofocada por la enjundia vestida de amarillo: El ave de las tempestades, el "AME", comandado por un "Piojo" poseido por los antiguos  espíritus de Coapa, abrió la puerta del ataúd que ya necesitaba un solo clavo más (el cual nunca llegó) y el supuesto cadáver, más "vivo" que nunca, salió para reclamar lo que siempre fue suyo (aunque el 0-2 del momento indicara lo contrario). El pavor de quien "ya creía que era pero no supo ser" contra la convicción de "quien fue porque siempre quiso ser".... Pequeña gran diferencia.

Hoy lunes es probable que la gran mayoría de los aficionados mexicanos amanecimos tristes y/o fastidiados [situación superada solamente por los octavos de final de los últimos cinco mundiales]. No obstante, los años de observar este deporte permiten entender que a final de cuentas se trata de un simple juego y, contrario a otras ocasiones en que el América ha salido campeón, esta vez hay que reconocer que, en una de esas jornadas que hacen tan peculiar a nuestro balompié, la siempre incierta justicia deportiva se inclinó hacia quienes nunca dudaron de la victoria. Obviamente tiene mucho qué ver que Cruz Azul traicionó su futbol más brillante (ése que desde un mes atrás había enamorado nuevamente a su afición) y lo cambió por un planteamiento mezquino con el que se sintió campeón y se dio el lujo de fallar hasta en tres ocasiones dejando vivir al rival moribundo... y si hay algo que enseña el deporte en todos los niveles es que, a equipos como el América o el Madrid, o en otros deportes los Yankees, Lakers o 49ers, por mencionar algunos, si estos equipos se levantan y tienen oportunidad de "matarte", seguramente no la van a desaprovechar.

Las maldiciones en los deportes son parte de lo que genera esa pasión interminable: ya sea por unos segundos, unos centímetros, una yarda, o quedarse a un strike de la gloria, siempre habrá historias de tragedias increíbles que son la sal y pimienta del espectáculo deportivo. Y sin embargo, poco a poco el tiempo y el cambio de actitud permiten que muchas franquicias superen ese obstáculo mental para saber que pueden ser campeones nuevamente... Cruz Azul cargará esa pesada losa al menos 6 meses más, y quizá su próximo título sea poco menos que épico, porque después de todo lo que le ha tocado sufrir en finales, su regreso a la gloria será en realidad una redención. Sin embargo, yo no sé si después del 26 de mayo de 2013 tendrán otra oportunidad tan clara como la que dejaron ir por querer jugar a ser campeón en vez de jugar como un verdadero campeón.  

Es claro que gran parte de la grandeza de las águilas tiene qué ver con el siempre vigente anti-americanismo y sí, seguiremos "odiando" al América por los siglos de los siglos, pero al menos en este 2013 no le podemos reprochar nada de su más reciente hazaña deportiva. Con todo respeto a los seguidores de La Máquina, quizá veremos primero a México ganar su "quinto partido" del mundial, a los San Diego Chargers ganar el Superbowl, y a los Chicago Cubs ganar la Serie Mundial del béisbol de Grandes Ligas... Ojalá me equivoque, y espero que antes de esas tres claras señales del apocalipsis, el equipo de La Noria esté listo para recordar su grandeza y agregar nuevas estrellas a su escudo, el futbol mexicano realmente los necesita de vuelta. 

Sean o no aficionados al futbol, lo que se aprendió en un fin de semana desde Wembley hasta el Estadio Azteca es algo que no está en los libros y sin embargo puede servirnos para toda la vida. Se acaba la temporada, la vida real continúa, y hay que segurir adelante, sin olvidar de vez en cuando disfrutar de la belleza del juego más popular del orbe y esa peculiar magia de la pelota [que por siempre tomará efectos insospechados].